Como fruto del Juntarnos 2017, los jóvenes referentes de las comunidades publicaron esta Proclama que leyeron juntos al cierre del Congreso.


Los jóvenes de Buenos Aires reunidos en el Congreso Juntarnos 2017 representando las voces de nuestras comunidades, queremos seguir caminando juntos en la búsqueda de una Iglesia abierta adaptada a la realidad juvenil teniendo en cuenta la dimensión misionera y espiritual. Una Iglesia con mente abierta que salga al encuentro de otras Instituciones para visibilizar y seguir construyendo redes, para trabajar juntos sobre las realidades de nuestros jóvenes.

Necesitamos espacios de formación integral (que atraviesen todas las dimensiones de la vida de un joven) para todos los agentes pastorales, sobre las realidades juveniles.

Queremos romper con las estructuras rígidas que no promueven la reflexión y fomentan la exclusión porque no tienen en cuenta los intereses de los jóvenes y mantienen un lenguaje anticuado y alejado de sus realidades. Deseamos que no exista el miedo a hablar concreta y específicamente de Dios.

Rechazamos la invitación al descontrol y al consumismo extremo. No valemos por lo que hacemos sino por lo que somos.

Los jóvenes queremos evitar que la búsqueda  de lo inmediato nos haga caer en respuestas poco profundas, porque eso nos lleva al conformismo y a la comodidad que nos estanca.

Soñamos con una Iglesia en la que todos somos escuchados. Necesitamos estructuras que se adapten a nuestras realidades, con opiniones que no estén cargadas de preconceptos, ni prejuicios que nos estereotipen. Deseamos ser mirados con amor y sentirnos cuidados. Queremos ser acompañados y sostenidos en nuestras búsquedas, aún cuando nos equivocamos en el proceso.

No queremos tener miedo a cambiar: confíen en nosotros para seguir haciendo crecer el Reino dentro y entre nosotros.

Descubrimos miedos en nosotros e inseguridades que llevan a estancarnos. Muchos de nosotros nos vemos expuestos a situaciones de violencia, bullying, estigmatización y discriminación.

Creemos que determinadas estructuras rígidas, no nos permiten ser dinámicos.

A veces nos sentimos ahogados por la sobrecarga de compromisos y responsabilidades que se nos exigen en los distintos ámbitos en los que nos desenvolvemos cotidianamente, incluso se llegan a perder de vista nuestros procesos personales.

Sigue resonando en nuestros corazones una pregunta: ¿Qué buscamos?. Animémonos a ser protagonistas en este camino.