Una nueva marcha de Corpus Christi se alzó por la ciudad el sábado 6 de junio entonando el lema “Una misma Alegría, una misma Familia, un mismo Pan”. Bajo el mismo clima de fiesta que se vive año a año, la XXVII Marcha Juvenil del Corpus, se vio empapada en la humedad del día y la frescura de lo jóvenes que no hicieron caso a las amenazas de lluvia y salieron a caminar anunciando que Jesús está vivo.

Tres columnas partieron a las 10.30 de la mañana representando a las vicarías de la Arquidiócesis: la columna norte de la vicaría Belgrano, partió de la Parroquia Sagrada Eucaristía, la vicaría Devoto reunió a sus jóvenes en la Parroquia San Bernardo, mientras que en Flores, se encontraron en la Basílica San José de Flores. Las avenidas más importantes de la ciudad se fueron poblando de cantos y banderas, y todos juntos cerca de la 1 de la tarde se encontraron en Plaza Miserere, en el barrio de Once, a donde también se convocó a la vicaría Centro.

Durante la caminanta, el Obispo Juan Carlos Ares a cargo de la Vicaría Devoto, fue charlando con los jóvenes que se le acercaban y les decía: “Somos parte de un todo, no estamos solos, somos parte de Jesús y Jesús es parte de nosotros”. Y es que es uno de los momentos del año donde toda la Iglesia se une para celebrar la fe y mostrar su Vida a cada uno que está transitando las calles. Repartiendo estampitas, sonrisas y bendiciones, el pueblo se va llenando de la alegría que cultivan los jóvenes de Buenos Aires.

Con lluvia amenzante el Cardenal Mons. Mario Poli anunció unas palabras a los chicos, antes de continuar la segunda etapa de la marcha: “Ustedes son el corazón joven de la Iglesia de Buenos Aires”. Y al terminar les aconsejó: “mantengan la alegría, la unidad y el deseo de encontrarse con Jesús”, mientras un drone captaba las imágenes desde el aire.

Entre bombos y redoblantes partió la marcha en su trayecto final con más de mil jóvenes, por Av. Rivadavia derecho hasta Plaza de Mayo. El clima de fiesta se vivió en todo momento, incluso cuando varias gotas fueron rociando a los caminantes. Varios testimonios se fueron traduciendo en palabras. Para Camila, de Ntra. Sra. de la Candelaria, “el Corpus es emocionante. La gente te ve y sonríe, aunque no crea siente alegría, los saca de la rutina”. Daiana, de la Parroquia Cristo Resucitado, lo define como “fiesta, transmitir alegría que te llena en plenitud, y que la gente se cope eso te llena el doble”.

Una vez llegados a la Catedral Metropolitana, y debido a las contingencias del clima, la Misa se celebró dentro, y no en el escenario que ya se había montado sobre la Plaza de Mayo. Además de los peregrinos, otra gran cantidad de fieles se acercó poco antes de las 15hs para participar de la Celebración Eucarística a cargo de Mons. Poli. Fue así que los pasillos laterales -incluso el central- se colmaron de chicos sentados en el piso, ya cansados y ansiando recibir a Cristo. Antes de comenzar la Misa muchos sintieron un gran alivio cuando el Obispo Mario dijo: “Chicos, ustedes pueden quedarse sentados”.

La Misa mantuvo el mismo clima festivo, y más aún cuando su protagonista estuvo presente en el Altar. Jesús se hizo Pan una vez más y se dió a todo su pueblo en la Santa Comunión. Mons. Poli en la homilía manifestaba la importancia de recibirlo: “En cada Eucaristía se prolonga en la vida” e invitaba a todos los presentes a clamar al Señor: “si llamas a Dios, Él te responderá: ‘aquí estoy’”

Una vez finalizada la Misa se realizó la tradicional procesión con el Santísimo por Avenida de Mayo. Con cantos de adoración, toda la multitud alabó al Cuerpo de Cristo Sacramentado. Curas y seminaristas protagonizaron el momento por el centro de la calle mientras el Cardenal Poli impartía bendiciones a los fieles.  “Esto te hace crecer en fe que es lo que elegís día a día”, nos compartía Gonzalo, seminarista del quinto año. La emoción entre los jóvenes seguía latente, incluso en ese momento donde el cansancio pesaba, ya cerca de las 5 de la tarde, Santiago, de San Isidro Labrador nos decía: “Me siento muy emocionado y orgulloso de esta Iglesia, que está cumpliendo lo que dijo el Papa: ¡Hagamos lío!”.

 

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